La mitad de su entrada no se queda en el cine
Cuando usted compra una entrada de cine en Estados Unidos, el cine no se queda con la mayor parte. Aproximadamente la mitad va a parar a la distribuidora, la empresa que alquila la película a los cines en nombre del estudio que la produjo. En el sector, ese pago se llama alquiler de la película. En AMC, la mayor cadena de Estados Unidos, el costo de las películas equivalió en 2025 al 51,2 % de lo recaudado en taquilla en el país. Esa partida es sobre todo alquiler de películas, aunque AMC aclara que también incluye algunos gastos de publicidad.
La proporción no es fija. Cinemark, otra gran cadena estadounidense, explica en su informe anual que la mayoría de sus tarifas de alquiler siguen una escala móvil ligada a lo que la película recauda en taquilla. Algunas se fijan como un porcentaje antes del estreno. AMC indica que sus licencias suelen calcular el alquiler según el rendimiento de cada película en taquilla, y que su tasa de costo de películas bajó un poco en 2025, desde el 51,6 % del año anterior, porque una parte mayor de la venta de entradas vino de películas más pequeñas, que normalmente pagan alquileres más bajos. En estas dos cadenas, por tanto, cuanto mayor es el éxito, mayor suele ser la parte de cada entrada que va al estudio.

Cada dólar en comida le cuesta al cine unos 20 centavos
El mostrador de comida funciona al revés. En 2025, la comida y la bebida que vendió AMC le costaron el 19,6 % de lo que pagaron los clientes por ellas. En Cinemark, los insumos para la venta de comida supusieron la misma proporción : el 19,6 % de esos ingresos. Las palomitas, el jarabe de los refrescos y los vasos son baratos comparados con lo que se cobra por ellos, y no hay ningún intermediario que se lleve una parte de la venta.
Al cine le quedan unos 80 centavos de cada dólar gastado en comida, frente a aproximadamente la mitad de cada dólar de entrada. Ninguna de las dos cifras incluye el sueldo de quien vende las palomitas ni el costo del local donde se venden. Esos gastos se pagan después.

Se vende menos comida que entradas, pero deja casi lo mismo
Pongamos las dos cuentas una al lado de la otra, contando todos los cines de cada empresa en el mundo. En 2025, AMC ingresó 2652,8 millones de dólares por entradas y pagó 1275,2 millones en costos de películas, lo que deja unos 1380 millones. En el conjunto de sus cines, eso supone una tasa de costo de películas del 48,1 %, inferior al 51,2 % de Estados Unidos por sí solo. Ingresó 1671,3 millones por comida y bebida y gastó en ellas 327,0 millones, lo que deja unos 1340 millones. AMC vendió unos mil millones de dólares menos en comida que en entradas, y aun así se quedó con casi lo mismo de cada negocio, con las entradas ligeramente por delante.
En Cinemark, la comida sale ganando. Las entradas aportaron 1544,7 millones de dólares frente a 877,0 millones de alquiler de películas y publicidad, lo que deja unos 668 millones. La comida y la bebida aportaron 1227,2 millones frente a 240,5 millones en insumos, lo que deja unos 987 millones. Cinemark presenta el alquiler de películas y su propia publicidad en una sola partida, el 56,8 % de los ingresos por entradas, y su informe no separa ambos conceptos. La parte que corresponde solo al estudio es algo menor que esa cifra, pero el informe no permite saber cuánto.
Estas cantidades son lo que queda después de descontar solo el costo de las películas y los insumos de comida, antes de sueldos, alquiler del local y todo lo demás que paga un cine.

Una noche en un cine Cinemark de Estados Unidos
Si se mira por visita, la diferencia se ve mejor. En 2025, el cliente medio de Cinemark en Estados Unidos pagó 10,52 dólares por la entrada y gastó 8,30 dólares en comida y bebida. El alquiler de películas y la publicidad se llevaron el 58,0 % de los ingresos por entradas en el país, y los insumos, el 18,9 % de los ingresos por comida.
Así, el cine se quedó con unos 4,40 dólares de la entrada y unos 6,70 dólares de la comida. Son promedios del conjunto de cines de Cinemark en Estados Unidos aplicados a un cliente medio, no lo que deja una visita concreta, y se calculan antes de sueldos y alquiler del local. La entrada es la razón por la que usted va al cine, pero, después de esos costos directos, la mayor parte de lo que le queda al cine viene del mostrador de comida. Aun así, no son dos negocios separados. Las ventas de comida dependen del público que atraen las pantallas.

El reparto cambia de un país a otro
Que se vaya la mitad de la entrada es algo propio de Estados Unidos, no una ley de la naturaleza. Fuera de Estados Unidos, el costo de las películas de AMC equivalió en 2025 al 38,5 % de los ingresos por entradas, frente al 51,2 % en su país. Los cines de Cinemark fuera de Estados Unidos, la mayoría en América Latina, destinaron el 51,4 % de esos ingresos al alquiler de películas y la publicidad juntos.
En Corea del Sur, el reparto lo fija la costumbre, no la ley. Durante mucho tiempo, distribuidoras y cines se repartieron a partes iguales lo recaudado por las películas coreanas. En 2013, CGV, la mayor cadena del país, pasó a dar a la distribuidora el 55 % y a quedarse con el 45 % en las películas coreanas de sus propios cines de Seúl, y Lotte Cinema hizo lo mismo en sus cines de Seúl en septiembre de ese año. En aquel momento, las películas extranjeras en Seúl se repartían con un 60 % para la distribuidora y un 40 % para el cine. Estas noticias describen la situación de 2013, y no pudimos confirmar con una fuente verificable lo que paga hoy cada cadena. Quién se lleva qué depende del país, de la cadena y de la película.

Lo que el reparto explica de su cine
Sabiendo con qué dinero se queda el cine, algunas normas conocidas cobran sentido. La sección de preguntas frecuentes de la propia AMC indica que no se permite entrar con comida ni bebida de fuera, y la empresa declaró a Newsweek en 2021 que esa norma se aplica en todos sus cines. AMC no menciona los márgenes de la comida como motivo. Pero un cliente que lleva su propia comida le quita al cine justo la venta en la que se queda con una parte mayor.
La misma cuenta ayuda a entender las entradas baratas. AMC ofrece a los miembros de su programa de fidelidad entradas a mitad de precio los martes y miércoles, y vende A-List, una suscripción mensual que cubre hasta cuatro películas por semana. Cinemark informa que su Movie Club superó los 1,45 millones de socios y generó el 30 % de sus ingresos por entradas en Estados Unidos durante el año. Con una entrada rebajada, el cine renuncia a un dinero que de todos modos habría tenido que repartir con el estudio, y un cliente sentado en la sala todavía puede comprar palomitas. Las cadenas no presentan así sus ofertas. Esta lectura es nuestra y sale de las cifras.
Las cadenas también intentan ganar más con cada butaca. Cinemark explica que su precio medio de entrada en Estados Unidos subió en 2025 en parte porque se vendieron más entradas para salas premium, y cuenta con 301 salas XD, su propia marca de pantalla de gran formato.
- AMC Theatres FAQ, Theatre Info
- Newsweek, Ex-AMC employee reveals how to bring outside food into theaters
- AMC Theatres, Your summer movie hack, six ways to save money at the movies
- Cinemark Holdings reports fourth quarter and full year 2025 results
- AMC Entertainment Holdings, Inc. 2025 Form 10-K
- Cinemark Holdings, Inc. 2025 Form 10-K
Lo que le queda al cine no es ganancia
Nada de esto significa que las palomitas hagan ricos a los cines. Con lo que le queda después del alquiler de películas y de los insumos, un cine todavía tiene que pagar el alquiler del local, el personal, la electricidad y la deuda. En 2025, Cinemark gastó 411,1 millones de dólares en sueldos y 321,8 millones en arrendamientos. AMC se quedó con unos 1340 millones de dólares de su venta de comida en todo el mundo, una vez descontado el costo de los alimentos, y aun así registró una pérdida neta consolidada de 632,4 millones de dólares en el año.
Lo que importa es quién se queda con cada dólar. En un cine de Estados Unidos, el estudio se lleva cerca de la mitad de su entrada, y el cine se queda con unos 80 centavos de cada dólar que usted gasta en comida antes de pagar al personal y el alquiler del local. Por eso, después de esos costos directos, el mostrador de comida puede dejarle a un cine casi tanto como todas sus pantallas, y a veces más, aunque sea la entrada la que llena las butacas.









